Si has leído algo sobre VeriFactu, seguro que te has topado con palabras como huella, hash o encadenamiento. Suenan a criptografía avanzada, pero la idea es sencilla: cada factura que emites deja una «firma digital» que depende de la factura anterior, de modo que nadie puede borrar ni retocar una factura sin que se note. En esta guía te explicamos, sin tecnicismos innecesarios, qué es el registro de facturación, cómo se calcula la huella, qué ocurre con la cadena cuando anulas o rectificas y qué tienes que comprobar en tu programa antes de que la obligación te alcance.

Si todavía no tienes clara la normativa de fondo (quién está obligado, plazos y sanciones), empieza por nuestra guía completa de VeriFactu y la Ley Antifraude y vuelve después: este artículo se centra en la parte técnica que hay «debajo» de cada factura.

Qué es el registro de facturación en VeriFactu

El Reglamento de los sistemas informáticos de facturación (Real Decreto 1007/2023) y su desarrollo técnico, la Orden HAC/1177/2024, obligan a que el software genere un registro de facturación cada vez que se expide una factura. No es la factura en sí (el PDF que recibe tu cliente), sino un conjunto de datos estructurados que la describe y que queda guardado —y, en su caso, enviado a la Agencia Tributaria— de forma que no se pueda alterar.

Existen dos tipos de registro:

  • Registro de alta: se crea al emitir una factura, ya sea completa, simplificada o rectificativa. Contiene los datos esenciales de la operación: NIF del emisor, serie y número, fecha de expedición, tipo de factura, destinatario, desglose de bases y cuotas de IVA e importe total.
  • Registro de anulación: se crea cuando una factura no debería haber existido (por ejemplo, un duplicado generado por error). No borra el registro de alta: lo deja marcado como anulado y añade un nuevo eslabón a la cadena. Lo explicamos en detalle en cómo anular una factura con VeriFactu.

La clave es que ambos registros llevan una huella y quedan encadenados entre sí. Esa es la pieza que convierte un simple programa de facturas en un sistema «verificable».

Qué es la huella (hash) de una factura

La huella es un código alfanumérico de longitud fija que se obtiene aplicando un algoritmo criptográfico (SHA-256, según la especificación técnica de la AEAT) a determinados datos del registro. Tiene tres propiedades que la hacen perfecta para este uso:

  1. Es determinista: los mismos datos producen siempre la misma huella. Cualquiera que tenga el registro puede recalcularla y comprobar que coincide.
  2. Es sensible al más mínimo cambio: si modificas un solo céntimo del importe o una cifra de la fecha, la huella resultante es completamente distinta.
  3. Es irreversible: a partir de la huella no se pueden reconstruir los datos, y es inviable fabricar unos datos falsos que den la misma huella.

Qué datos entran en el cálculo de la huella

Para un registro de alta, la especificación técnica toma, en un orden y formato concretos, estos campos:

  • NIF del emisor de la factura.
  • Número y serie de la factura.
  • Fecha de expedición.
  • Tipo de factura (completa, simplificada, rectificativa…).
  • Cuota total de IVA.
  • Importe total.
  • La huella del registro anterior.
  • Fecha, hora y huso horario en que se genera el registro.

El registro de anulación usa un conjunto más reducido (identificación de la factura anulada, huella anterior y fecha-hora de generación), pero sigue la misma lógica. El detalle exacto del formato está publicado en la documentación técnica de VeriFactu de la sede electrónica de la AEAT; no hace falta que lo domines, pero sí que tu proveedor lo aplique al pie de la letra, porque una huella mal calculada es un registro que no cuadra.

Cómo funciona el encadenamiento de registros

Fíjate en el penúltimo punto de la lista anterior: cada huella incluye la huella del registro inmediatamente anterior. Eso crea una cadena en la que cada eslabón depende de todos los que tiene detrás:

  • El primer registro del sistema no tiene antecesor y se marca como tal.
  • El segundo registro incorpora la huella del primero.
  • El tercero incorpora la del segundo… y así sucesivamente, tanto para registros de alta como de anulación.

Por qué no se puede «tocar» una factura ya emitida

Imagina que el día 15 alguien modifica el importe de la factura 2026-0040, emitida el día 3. Su huella cambia. Pero la factura 2026-0041 tenía guardada la huella original de la 0040, así que ya no coincide; y como la huella de la 0041 dependía de ese dato, toda la cadena posterior queda rota. Basta con recalcular las huellas para detectar exactamente dónde se produjo la manipulación.

Lo mismo ocurre si se borra una factura intermedia o se intercala una nueva con fecha antigua: el hueco o el eslabón extraño salta a la vista. Por eso un programa adaptado no te deja eliminar ni editar una factura emitida. Cualquier corrección se hace con un nuevo registro: una factura rectificativa si la operación existió pero tenía un error, o un registro de anulación si nunca debió emitirse.

Encadenamiento y numeración: no son lo mismo

Una duda habitual: si ya numero mis facturas de forma correlativa, ¿para qué la cadena? La numeración la decides tú (puedes tener varias series) y, por sí sola, no impide que alguien cambie el contenido de una factura manteniendo su número. La cadena de huellas sí lo impide, porque protege el contenido y el orden de generación, no solo el número. Ambas obligaciones conviven: debes seguir numerando correctamente cada serie, como recordamos en los requisitos legales de una factura en España.

La huella en modalidad VERI*FACTU y en modalidad no verificable

El reglamento permite dos formas de cumplir, y la huella está presente en ambas, aunque con matices. Si dudas entre una y otra, tienes la comparativa completa en VeriFactu o sistema no verificable: qué modo elegir.

Modalidad VERI*FACTU

Los registros se remiten automáticamente a la AEAT a medida que se generan. Como la Agencia recibe la cadena en tiempo (casi) real, la integridad queda acreditada por el propio envío y el sistema se simplifica: según la normativa, no es necesario firmar electrónicamente cada registro ni llevar el registro de eventos que se exige a la otra modalidad. La factura incluye un código QR con la leyenda «VERI*FACTU» que tu cliente puede usar para comprobarla (te contamos cómo en código QR VeriFactu: qué es y cómo comprobarlo).

Modalidad no verificable

Los registros se conservan en tu propio sistema y solo se entregan a la AEAT si los requiere. A cambio, las exigencias técnicas son mayores: además de la huella y el encadenamiento, cada registro debe ir firmado electrónicamente, y el programa debe mantener un registro de eventos (inicios, paradas, incidencias, exportaciones…) también protegido. Funciona, pero traslada más responsabilidad de custodia al usuario.

Qué debes comprobar en tu programa de facturación

No necesitas saber calcular un SHA-256, pero sí hacer algunas comprobaciones prácticas antes de que la obligación te resulte exigible (para los autónomos en territorio común, el 1 de julio de 2027; las sociedades tienen una fecha anterior, el 1 de enero de 2027). Como el calendario ya se ha modificado alguna vez, confirma siempre la fecha vigente en la web de la Agencia Tributaria.

  • Declaración responsable: el fabricante debe declarar que su software cumple el reglamento. Pídela o búscala en su web; es la garantía de que la huella y la cadena se generan como manda la norma. Te explicamos qué más mirar en cómo elegir un software VeriFactu.
  • Imposibilidad de borrar o editar facturas emitidas: si tu programa todavía te permite eliminar una factura sin dejar rastro, no está adaptado.
  • Anulaciones y rectificativas como nuevos registros: comprueba que el programa distingue ambos casos y que cada uno genera su propio registro encadenado.
  • QR en el PDF: la factura debe mostrar el código QR (y la leyenda VERI*FACTU si usas esa modalidad).
  • Cuidado con hojas de cálculo y procesadores de texto: no generan registros ni huellas. Si facturas así, lee si sigue valiendo facturar con Excel o Word.

Usar un sistema que permita alterar registros, o que no los genere, puede acarrear sanciones importantes tanto para el fabricante como para el usuario; las cuantías están detalladas en nuestro artículo sobre sanciones de VeriFactu.

Cómo gestiona Facturi la huella y la cadena

En Facturi todo este proceso ocurre en segundo plano, sin que tengas que hacer nada distinto a emitir tus facturas:

  • Al emitir una factura se genera su registro con la huella SHA-256, enlazada con la huella del registro anterior de tu empresa.
  • Las facturas emitidas quedan bloqueadas: para corregir, el programa te guía a una rectificativa o a una anulación, y ambas generan su propio eslabón.
  • El sistema está diseñado para que dos facturas emitidas casi a la vez no puedan «compartir» el mismo antecesor, evitando bifurcaciones en la cadena.
  • El PDF incluye el código QR de verificación, y las rectificativas usan los tipos correctos (R1 a R5).

Así puedes centrarte en facturar y cobrar mientras el programa se ocupa de que cada registro cuadre. Prueba Facturi gratis y emite tu primera factura con huella y QR en unos minutos.

Preguntas frecuentes sobre la huella VeriFactu

¿La huella sustituye a la firma electrónica de la factura?

No. La huella garantiza la integridad y el orden de los registros; la firma electrónica identifica a quien los firma. En modalidad VERI*FACTU no se exige firmar cada registro; en modalidad no verificable, sí.

¿Tengo que guardar o enviar yo las huellas?

No manualmente. Las calcula y conserva tu programa; en modalidad VERI*FACTU, además, las envía a la AEAT junto con cada registro.

¿Qué pasa si cambio de programa de facturación?

El nuevo sistema iniciará su propia cadena. Lo prudente es cerrar la serie en el programa anterior, conservar sus registros y abrir una serie nueva en el siguiente, para que no haya dudas sobre qué facturas pertenecen a cada sistema.

¿Afecta esto a las facturas que recibo de proveedores?

No. La huella y el encadenamiento se aplican a las facturas que tú expides. Las facturas recibidas siguen su tratamiento habitual en tu contabilidad y en tus declaraciones de IVA.