Factusol lleva muchos años siendo la puerta de entrada a la facturación para miles de autónomos y pequeños negocios en España. Es gratuito, se instala en el ordenador y hace lo que promete: emitir facturas, llevar clientes y artículos y sacar listados. Por eso, cuando alguien busca una «alternativa a Factusol», casi nunca es porque el programa haya dejado de funcionar.
El motivo suele ser otro: trabajar desde varios dispositivos, dejar de depender de un único ordenador y de sus copias de seguridad, o simplemente tener claro qué pasa con un programa instalado en local cuando el reglamento de facturación deje de ser voluntario. Esta guía no pretende convencerte de que cambies. Te ayuda a decidir con criterio si te conviene seguir en escritorio o pasar a la nube, y cómo hacerlo sin perder el histórico. Si prefieres la visión general del mercado, empieza por nuestra comparativa del mejor programa de facturación para autónomos en 2026.
Escritorio frente a nube: la decisión de fondo
Comparar Factusol con otra herramienta función por función es perder el tiempo, porque la diferencia principal no está en los botones sino en dónde viven tus datos. Un programa de escritorio guarda la base de datos en tu equipo o en tu red local; un programa en la nube la guarda en los servidores del proveedor y tú accedes desde el navegador.
Ninguno de los dos modelos es mejor en abstracto. Lo que cambia es quién se ocupa de cada cosa:
- Copias de seguridad. En escritorio son responsabilidad tuya. Si el disco falla y la última copia es de hace tres meses, esas facturas hay que reconstruirlas. En la nube las hace el proveedor, aunque conviene que puedas exportar tus datos igualmente.
- Actualizaciones. En escritorio tienes que descargarlas e instalarlas tú, en cada equipo. En la nube se aplican solas. Con los cambios normativos de los próximos meses, este punto pesa más de lo que parece.
- Acceso. En escritorio facturas desde el ordenador donde está instalado el programa, salvo que montes un acceso remoto. En la nube facturas desde el portátil, la tableta o el móvil.
- Conexión. El escritorio funciona sin internet para el trabajo del día a día. La nube necesita conexión, algo a valorar si trabajas en sitios con mala cobertura.
- Colaboración. Dar acceso a tu gestoría o a un segundo usuario es sencillo en la nube y más laborioso en local.
Si trabajas siempre desde la misma oficina, tienes las copias automatizadas y nadie más necesita entrar, el escritorio puede seguir siendo una opción perfectamente razonable. Si te reconoces en dos o más de los puntos anteriores como un problema, esa es la verdadera razón para buscar alternativa.
El reglamento de facturación afecta también al software instalado
La Ley Antifraude y su reglamento de desarrollo no distinguen entre escritorio y nube: regulan el sistema informático que genera la factura, esté donde esté. Los registros de facturación tienen que ser íntegros, trazables, inalterables y conservados, y cada factura debe llevar su registro con huella encadenada y el código QR correspondiente. El marco completo está en nuestra guía de VeriFactu y la Ley Antifraude en España.
Las fechas que circulan en foros y comparativas antiguas están, en muchos casos, caducadas. Según el calendario vigente en el momento de escribir este artículo:
- Entidades sujetas al Impuesto sobre Sociedades: obligadas a partir del 1 de enero de 2027.
- Autónomos y demás contribuyentes en IRPF: a partir del 1 de julio de 2027.
Estos plazos se han modificado más de una vez, así que confírmalos siempre en la sede electrónica de la Agencia Tributaria antes de tomar decisiones.
Para quien usa un programa de escritorio, la pregunta práctica no es solo si el fabricante ha adaptado el producto, sino si la versión que tienes instalada es la adaptada. Un equipo que lleva años sin actualizarse, o una copia antigua en un segundo ordenador, puede no cumplir aunque el fabricante sí lo haga. Antes de decidir nada, pide la declaración responsable del software y comprueba qué versión exacta la cubre. Cómo evaluar este punto lo explicamos en la guía para elegir un software VeriFactu, y la diferencia entre las dos modalidades del reglamento en VeriFactu o sistema no verificable.
Cuatro situaciones en las que tiene sentido cambiar
Facturas desde más de un sitio
Si emites facturas en la oficina, en casa y a veces desde el móvil al terminar un trabajo, un programa ligado a un ordenador te obliga a apuntar y pasar a limpio después. Cada paso intermedio es una oportunidad de error o de retraso en el cobro.
Tu gestoría necesita los datos cada trimestre
Enviar por correo una exportación o una copia de la base de datos cada trimestre funciona, pero es frágil. Un acceso de solo lectura para tu asesor elimina ese intercambio. Si eres tú quien gestiona la facturación de varios negocios, el planteamiento cambia y lo tratamos en la guía de software de facturación para gestorías con varios clientes.
Te preocupan las copias y las actualizaciones
Si no sabes con certeza cuándo fue la última copia de seguridad, o si actualizar el programa te da respeto porque «ahora funciona», ese es el momento de plantearse un modelo donde ambas cosas no dependan de ti.
Tu operativa ha crecido
Cuotas mensuales que deberían emitirse solas, presupuestos que se convierten en factura, clientes fuera de España con otra divisa o recordatorios automáticos de cobro. Si hoy resuelves todo esto a mano, una herramienta que lo integre te devuelve horas cada mes. Para el caso internacional, repasa facturar a clientes internacionales en varias monedas.
Cuándo es mejor quedarte con Factusol
Cambiar de programa cuesta tiempo y tiene riesgo de error. No compensa si:
- Trabajas siempre desde el mismo equipo, sin conexión fiable, y el escritorio te da tranquilidad.
- Tienes la versión adaptada al reglamento instalada y el fabricante te lo acredita.
- Usas funciones de gestión que en otras herramientas tendrías que sustituir, como un control de almacén detallado, y te funcionan bien.
- Estás en plena campaña trimestral. Termina el trimestre y decide después.
Si tu única preocupación es el precio, recuerda que Factusol es gratuito: la comparación justa no es el coste de la cuota, sino el tiempo que dedicas a copias, actualizaciones y tareas manuales.
Qué comprobar en cualquier alternativa
Sea cual sea la herramienta que valores, repasa esta lista antes de decidir:
- Declaración responsable del fabricante y modalidad en la que opera el sistema.
- Requisitos formales de la factura impuestos por el programa: datos fiscales completos, numeración correlativa, desglose de IVA y retención. Tienes la lista en requisitos legales de una factura en España.
- Exportación de datos en CSV o Excel, no solo en PDF, con bases, tipos de IVA y retenciones en columnas separadas.
- Coste anual real, incluyendo usuarios adicionales, acceso de la gestoría y complementos.
- Límites del plan gratuito y qué ocurre al superarlos a mitad de trimestre.
- Conciliación con el banco, para saber qué está cobrado sin cotejar movimientos a mano. La mecánica está en nuestra guía de conciliación bancaria para autónomos.
Cómo migrar desde un programa de escritorio paso a paso
Pasar de una base de datos local a la nube tiene una particularidad: el histórico no viaja solo. Este es el orden que menos problemas da.
- Elige la fecha. Migra al inicio de un trimestre natural, nunca a mitad de periodo. Consulta el calendario fiscal del autónomo para encontrar la ventana más tranquila.
- Haz una copia completa. Antes de tocar nada, genera una copia de seguridad del programa antiguo y guárdala fuera del equipo.
- Exporta el histórico. Descarga las facturas emitidas en PDF y los listados de clientes, artículos y facturas en un formato de datos reutilizable.
- Carga lo que vas a seguir usando. Clientes, productos o servicios y series de numeración en la nueva herramienta. No hace falta reimportar años de facturas: basta con conservarlas.
- Continúa la numeración. Cambiar de software no reinicia la serie. Sigue donde la dejaste o abre una serie nueva y documenta el motivo.
- Prueba con una factura real. Créala, envíala, márcala como cobrada y expórtala. Si todo cuadra, el cambio está hecho.
- No desinstales todavía. Conserva el programa antiguo y su base de datos accesibles durante al menos un ejercicio completo, por si Hacienda o tu gestoría piden algo.
Si hasta ahora combinabas el programa con hojas de cálculo para algunas facturas, aprovecha para cortar con eso: te explicamos por qué en facturar con Excel o Word con VeriFactu.
Otras comparativas del mercado español
Si estás comparando varias opciones, tienes el mismo análisis aplicado a otras herramientas en nuestras guías de alternativas a Holded, alternativas a Quipu, alternativas a Contasimple y alternativas a Billin.
Dónde encaja Facturi
Facturi es un programa de facturación en la nube pensado para autónomos y pymes que quieren emitir, cobrar y ordenar su facturación sin instalar nada: facturas con los requisitos españoles, numeración y series bajo control, facturación recurrente, presupuestos que se convierten en factura, multidivisa y exportaciones que tu gestoría puede usar directamente. Las copias y las actualizaciones corren de nuestra cuenta.
Si quieres comprobar si encaja con tu forma de trabajar, crea tu cuenta en Facturi y emite una factura completa con tus propios datos antes de decidir.
Preguntas frecuentes sobre dejar Factusol
¿Puedo seguir usando Factusol en 2027?
Depende de que la versión que utilices esté adaptada al reglamento de facturación cuando te llegue la obligación. Pide al fabricante la declaración responsable, comprueba qué versión cubre y mantén el programa actualizado en todos los equipos donde lo uses.
¿Pierdo las facturas antiguas si cambio a un programa en la nube?
No, siempre que hagas una copia completa y exportes el histórico antes de dejar de usar el programa. La obligación de conservar las facturas es tuya, no del proveedor, así que guarda también la base de datos original.
¿Es seguro tener mis facturas en la nube?
Un proveedor serio cifra las comunicaciones, hace copias de seguridad y te permite exportar tus datos cuando quieras. Pregunta dónde se alojan los datos y cómo puedes recuperarlos si decides irte: la respuesta dice mucho del proveedor.
¿Tengo que empezar la numeración de cero?
No. Lo correcto es continuar la numeración del ejercicio donde la dejaste, o abrir una serie diferenciada si tu operativa lo justifica. Lo que no puede haber son huecos ni números repetidos.